Le llaman “La Huerta”.
Es un jardín precioso con rosales, manzanos y esculturas de hierro, hechas por el tío Jesus. El sol se filtra por los chopos que le rodean y allí, el tiempo para.
La Huerta es, la Huerta permanece.
En La Huerta creció David. Alli jugó con los rosales, con las esculturas de Jesus, con los manzanos. Allí fumó algun cigarro. Alli se casó.
El sábado por la tarde, David le presentó La Huerta a Valentín.
El sol, filtrado por los chopos. El tiempo, parado.
Se chama “La Huerta”.
É um lindo jardim com roseiras, macieiras e esculturas de ferro, feitas pelo tio Jesus. O sol é filtrado pelos álamos que o rodeiam e lá, o tempo pára.
La Huerta é. La Huerta permanece.
Em La Huerta, David cresceu. Lá brincou com as roseiras, com as esculturas de Jesus, com as macieiras. Lá fumou algum cigarro. Lá, se casou.
No sábado à tarde, David apresentou La Huerta a Valentín.
O sol, filtrado pelos álamos. O tempo, parado.







Hoy pedí perdón. De fondo de mi alma, deseo que me perdonen.
En los últimos dias, también pedi otros perdones, pedi explicaciones, pedi ayuda. Intenté ayudar también. Intenté escuchar, más que hablar. Intenté, sobretodo, estar presente. Porque no hay nada más importante en la vida que cuidar a quienes queremos.
Un feliz lunes a todos.
Hoje pedi perdão. Do fundo da minha alma, desejo que me perdoem.
Nos últimos dias, também pedi outros perdões, pedi explicações, pedi ajuda. Tentei ajudar também. Tentei escutar, mais que falar. Tentei, sobretudo, estar presente. Porque não há nada mais importante na vida que cuidar a quem nós amamos.
Uma feliz segunda-feira para todos.

Divertida sesión de retratos en un dia con muchísimo viento en el Parque del Retiro. Luis Galindo, para Capital Humano. No, Luis no salió volando en las primeras fotos, pero casi.
Divertida sessão de retratos num dia de muitíssimo vento no Parque do Retiro. Luis Galindo, para Capital Humano. Não, Luis não saiu voando nas primeiras fotos, mas quase.
Ella, linda. Él enamorado. Un increíble dia soleado de invierno en un pueblo de ensueño. No podíamos pedir más.
Ela, linda. Ele, apaixonado. Um incrível dia de sol de inverno numa cidadezinha de sonho. Não podíamos pedir mais.





Porque de eso se trataba, amor. Rocío y Alberto se casaron este invierno en el precioso Esquileo de Cabanillas del Monte, Segovia. Y porque se trataba de amor, la emoción de ellos, y de todos los que estábamos a su alrededor, se refleja aqui.
Gracias a los dos por haber contado conmigo y gracias miles a Diana, de Edisee, por dejarlo todo tan bonito!
Porque se tratava disso: amor. Rocío e Alberto se casaram este inverno no lindo Esquileo de Cabanillas del Monte, Segovia. E porque se tratava de amor, a emoção deles e de todos os que estávamos ao seu redor, está refletida aqui.
Obrigada aos dois por ter contado comigo e mil obrigadas a Diana, de Edisee, por ter deixado tudo tão bonito!

Irmãos Torres/Hermanos Torres
Numa manhã gelada de fevereiro em Madri, fotografei os gêmeos chefs Javier e Sergio Torres, do restaurante Eñe de São Paulo. Estavam de passo pela cidade, e o frio lhes recebeu bem! Para a Folha de São Paulo, outra vez!
En una mañana fría de febrero en Madrid, fotografié los chefs mellizos Javier y Sergio Torres, del restaurante Eñe, de São Paulo. Estaban de paso por la ciudad y el frío les recibió bien! Para Folha de São Paulo, una vez más!

Stephen Forsey

Pagina de Tiempo de Relojes
Con el frío que hace en toda Europa, nada mejor que ver una publicación salir calentita del horno! “GMT”, artículo que hice en compañia de Rebecca Doulton para Tiempo de Relojes. Acompañamos el relojero Stephen Forsey, por los pueblos suizos de La Chaud des Fonds y Le Locle.
Com o frio que faz em toda a Europa, não há nada melhor que ver uma publicação sair quentinha do forno! “GMT”, matéria que fiz em companhia de Rebecca Doulton para Tiempo de Relojes. Acompanhamos o relojoeiro Stephen Forsey pelas cidadezinhas suíças de La Chaud des Fonds e Le Locle.

Frio polar
Ola de frío siberiana por aqui. Dorme David. Duermo yo. Duerme, Valentín!
Frente fria siberiana por aqui. Dorme David. Durmo eu. Dorme, Valentín!